Rosberg asegura que no está estudiando una posible salida de
la escudería alemana, mientras la prensa inglesa especula sobre que Lewis no
haya firmado la renovación.
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| Rosberg (Vía Marca.com) |
Puede que sea por buscar las cosquillas al equipo que
domina, o porque es consustancial al gran circo, pero en una semana se ha
hablado de la posible salida de los dos pilotos de Mercedes a final de año.
Lewis no acaba de formar y eso que anda leyendo los papeles bolígrafo en mano
un par de semanas. “Unas veces es una excusa o una cláusula, otras, que
Hamilton no puede dedicarle tiempo”, es extraño, dice un periodista alemán muy
afñina la marca de la estrella.
La salida de Hamilton sigue siendo la única posibilidad para
que Alonso pudiera vestirse de plata en 2016, si es que la idea sigue en su
cabeza. The Times habla de un interés de Bernie Ecclestone por qué Ferrari
firme un superequipo con Vettel y Lewis haciendo pareja.
Quizá es la forma que se le ha ocurrido se mejorar una
audiencias televisivas que caen en picado con este producto que ofrece. Las
victorias de Mercedes no venden ni en Alemania, que incluso no quiere organizar
un gran premio este año para tener las gradas vacías.
Kimi Raikkonen tampoco tiene nada seguro. El piloto quiere
quedarse y el equipo lo supedita a sus resultados a lo largo del año. “Todo
depende de él, de su rendimiento”, dice Maurizio Arrivabene, jefe de la
Scuderia, que ayer respondía a MARCA tras la calificación. “Si ganamos mañana
te invito a un helado”.
Pero extraña mucho que Ferrari quiera ponerle a Vettel a un
compañero ‘hueso’ como Hamilton, ahora que transitan por días de vino y rosas y
que la inercia les sonríe en la pista y fuera de ella. Lo que antes eran
sanciones seguras (como es salir a pista sin las ruedas aseguradas), ahora son
advertencias, como le sucedía a Red Bull en los viejos tiempos.
Rosberg transita por uno de sus momentos más bajos en
Mercedes. Durante tres años le sacudió dudo a Michael Schumacher y el año
pasado se lo puso difícil a Lewis. Ahora aparece apagado, como si estuviera
atado para atacar a su compañero. Un cambio de cromos con Bottas –piloto Wolff-
podría ser una solución, pero el alemán de padre finlandés no quiere oír hablar
de eso. “¿Quién yo?”, pregunta al escuchar la isinuación en medio del paddock.
“Seguro que no”, contesta. Todo lo que sea salir de Mercedes es un paso atrás
en la clasificación de los domingos y Nico lo sabe.
Fuente: Marca.com

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